Después del fuego, es indispensable recuperar el suelo para volver a darle vida a la tierra

Escrito por Paula Triana, Coordinadora de Comunicaciones de GRUPO TERRA ZAN S.A.S. E.S.P.

En los últimos meses, los incendios de cobertura vegetal han vuelto a evidenciar una problemática recurrente en Colombia. Las altas temperaturas, la disminución de las lluvias, la acumulación de material vegetal seco y algunas prácticas humanas pueden favorecer la aparición y propagación del fuego, el IDEAM realiza un seguimiento permanente de esta amenaza considerando variables como las precipitaciones y las temperaturas registradas y pronosticadas, sin embargo, después de controlar las llamas permanece una consecuencia que requiere especial atención y es la afectación del suelo. Ya que cuando el fuego atraviesa un terreno, no solo desaparece la vegetación, porque la intensidad y duración del incendio pueden modificar las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, afectar la materia orgánica, alterar la disponibilidad de nutrientes y disminuir la actividad de microorganismos fundamentales para su funcionamiento. La FAO ha señalado que los incendios pueden incrementar la vulnerabilidad del suelo frente a procesos de degradación, especialmente cuando se pierde la cobertura vegetal que lo protegía.

El problema se hace más evidente con la llegada de las lluvias. Un suelo sin cobertura queda expuesto al impacto directo del agua y del viento, aumentando el riesgo de erosión y pérdida de partículas y nutrientes, por ello, recuperar un terreno afectado por un incendio no significa simplemente volver a sembrar, es necesario conocer qué ocurrió con el suelo, qué condiciones conserva y qué requiere para recuperar progresivamente sus funciones ya que cada incendio genera una afectación diferente. La intensidad del fuego, el tiempo de exposición al calor, el tipo y humedad del suelo, la pendiente, la vegetación previa y las condiciones climáticas posteriores determinan su respuesta, por esta razón, no existe una fórmula ni un tiempo universal de recuperación. El proceso debe comenzar con un diagnóstico que permita identificar las afectaciones y definir estrategias adecuadas para cada territorio.

A partir de ese diagnóstico pueden implementarse acciones orientadas a reducir la erosión, recuperar la cobertura vegetal, mejorar las condiciones físicas del suelo y favorecer nuevamente su actividad biológica. En este proceso, la materia orgánica cumple un papel fundamental, porque contribuye a la formación y estabilidad de la estructura del suelo, favorece la retención de agua y proporciona recursos para la actividad de los microorganismos.

La evidencia desarrollada en Colombia muestra que los materiales orgánicos pueden contribuir a estos procesos. En La Mesa, Cundinamarca, una investigación de la Universidad El Bosque evaluó el uso de biochar producido a partir de residuos de café en un suelo afectado por un incendio. Durante 60 días se compararon aplicaciones de 10 y 20 toneladas por hectárea. El tratamiento de 20 toneladas por hectárea presentó mejoras en indicadores relacionados con la densidad aparente, estabilidad de agregados, retención de agua y cobertura vegetal. Estos resultados no establecen una dosis universal, pero evidencian el potencial de los materiales orgánicos como parte de estrategias de recuperación, siempre que su aplicación responda a las condiciones específicas del suelo.

Esta perspectiva permite, además, replantear el concepto de residuo como un material que antes era considerado un desecho puede convertirse en materia prima para contribuir a la recuperación de otro recurso fundamental como el suelo. Allí la economía circular encuentra una conexión directa con la regeneración de la tierra, al transformar residuos orgánicos en recursos que pueden reincorporarse a los ciclos productivos y contribuir a la recuperación de ecosistemas y sistemas agrícolas. Desde GRUPO TERRA ZAN S.A.S. E.S.P. entendemos que la recuperación de un suelo afectado no comienza con un producto, sino con el conocimiento de sus condiciones, los productos orgánicos pueden ser aliados dentro de una estrategia de regeneración cuando se utilizan responsablemente, de acuerdo con las necesidades identificadas y acompañados de prácticas de conservación y recuperación de la cobertura vegetal.

La materia orgánica no sustituye el proceso natural de recuperación; lo acompaña y puede contribuir a generar condiciones más favorables para que la vida regrese al suelo. Recuperar la tierra requiere tiempo, diagnóstico, manejo y decisiones técnicamente responsables y en GRUPO TERRA ZAN S.A.S. E.S.P. creemos que el futuro de la agricultura también depende de nuestra capacidad para regenerar aquello que ha sido afectado. Transformar residuos orgánicos en soluciones para el suelo representa mucho más que una alternativa productiva: significa devolver valor a la materia, cerrar ciclos y acompañar a la tierra en su recuperación.

Porque después del fuego no basta con volver a sembrar. Es necesario recuperar el suelo que hará posible que esa nueva vida crezca. Cuando la materia orgánica se convierte en aliada de la regeneración natural, avanzamos hacia una agricultura que no solo produce, sino que también cuida, recupera y construye de manera sostenible el suelo del que dependerá el campo del mañana.