Por: Edgar Marulanda Gerente Comercial de Residuos – GRUPO TERRA ZAN S.A.S. E.S.P.
La Ley 2294 de 2023, a través de su artículo 227, estableció el programa Basura Cero como una política nacional para transformar la gestión de residuos en Colombia. Más adelante, el Decreto 670 de 2025 reglamentó esta iniciativa con metas enfocadas en el cierre de botaderos, el fortalecimiento de recicladores y el aprovechamiento de residuos bajo un modelo de economía circular.
En teoría, este marco debería permitir que los residuos orgánicos que representan más del 60 % de los residuos sólidos del país se conviertan en bioinsumos, energía limpia y nuevas oportunidades productivas. Sin embargo, la realidad sigue mostrando una brecha importante. Según el DANE, durante 2023 se generaron 32,5 millones de toneladas de residuos sólidos y, aunque la mayoría fueron orgánicos, menos del 10 % tuvo un aprovechamiento formal.
Algunas ciudades han avanzado con iniciativas puntuales. Bogotá ha logrado resultados en aprovechamiento de residuos orgánicos provenientes de plazas de mercado; Medellín ha impulsado biodigestores comunitarios y Manizales ha fortalecido programas de compostaje. Sin embargo, muchos municipios pequeños aún carecen de infraestructura y continúan dependiendo de rellenos sanitarios, con impactos ambientales asociados como emisiones de metano y generación de lixiviados.
En este panorama, los PGIRS continúan siendo uno de los principales retos. Más del 70 % de los municipios no cumple las metas de aprovechamiento y, en muchos casos, estos planes siguen existiendo más en el papel que en la práctica. Además, alcanzar las metas nacionales de reducción de emisiones exige algo más que normativas: requiere separación en la fuente, inversión en infraestructura y una articulación real entre sector público, empresas y ciudadanía.
Las empresas prestadoras del servicio público de aseo también han demostrado que existen alternativas viables. Casos como Veolia, EMAS, Lime y GRUPO TERRA ZAN S.A.S. E.S.P. evidencian que transformar residuos orgánicos en energía y bioinsumos sí es posible cuando existen capacidades, inversión y visión a largo plazo.
| Ciudad/Municipio | Cifras de aprovechamiento | Proyectos destacados | Impacto ambiental |
|---|---|---|---|
| Bogotá | 71.000 kg/mes en plazas de mercado; 7.487 toneladas aprovechadas desde 2017 | Ruta Selectiva de Residuos Orgánicos en 15 plazas y 5 puntos comerciales | Reducción de 2.550 toneladas de CO₂ equivalente y ahorro de más de $71 millones/año |
| Medellín | Programas piloto de biodigestores comunitarios | Alianzas con cooperativas locales para compostaje | Disminución de residuos enviados a rellenos sanitarios |
| Manizales | Compostaje comunitario con EMAS | Iniciativas de economía circular en barrios | Producción de abonos para agricultura local |
| Municipios pequeños (La Guajira, Chocó, Putumayo) | Aprovechamiento inferior al 5 % | Ausencia de infraestructura de compostaje y biodigestores | Dependencia de rellenos sanitarios, emisiones de metano y lixiviados contaminantes |
La gestión de residuos orgánicos ya no puede seguir quedándose en discursos o metas escritas. Se necesita mayor articulación entre Gobierno, autoridades, empresas y ciudadanía para convertir un problema ambiental en una oportunidad real de sostenibilidad y desarrollo. Porque la verdadera pregunta ya no es si el país debe aprovechar sus residuos orgánicos, sino: ¿cuánto tiempo más podemos seguir aplazando una necesidad que ya es urgente?





