TRATAMIENTO DE AGUAS RESIDUALES POR TIPO DE CORRIENTE: EL VERDADERO DESAFÍO EN COLOMBIA

Artículo escrito por Edgar Marulanda, Gerente Comercial de Residuos de GRUPO TERRA ZAN S.A.S. E.S.P.

Cuando se habla de aguas residuales, suele pensarse que todas pueden tratarse de la misma manera. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Cada corriente posee características específicas que requieren tecnologías de tratamiento diferentes y representan desafíos particulares para la protección del recurso hídrico.

En Colombia, el crecimiento urbano, industrial y agropecuario ha incrementado la presión sobre los cuerpos de agua. Aunque el país ha logrado avances importantes en infraestructura y regulación, aún existen brechas significativas en cobertura, tratamiento y control de vertimientos. Comprender estas diferencias es fundamental para implementar soluciones eficientes y sostenibles.

¿Por qué es importante tratar cada corriente de forma diferente?

Las aguas residuales domésticas constituyen la mayor parte del volumen generado en el país y contienen principalmente materia orgánica, detergentes y microorganismos. Su tratamiento se realiza mediante tecnologías convencionales como los sistemas de lodos activados y las lagunas de estabilización. Aunque ciudades como Bogotá, Medellín y Cali cuentan con plantas de tratamiento de gran capacidad, muchos municipios intermedios y zonas rurales todavía presentan coberturas limitadas.

Las aguas residuales provenientes de establecimientos comerciales, como restaurantes, hoteles y centros comerciales, contienen altas concentraciones de grasas y aceites. Cuando no cuentan con sistemas de pretratamiento, generan obstrucciones en las redes de alcantarillado y disminuyen la eficiencia de las plantas de tratamiento municipales.

Por su parte, las aguas residuales industriales representan uno de los mayores retos ambientales del país. Sectores como curtiembres, textiles, alimentos y productos químicos generan efluentes con metales pesados, solventes y otras sustancias que requieren tratamientos especializados como procesos fisicoquímicos, coagulación-floculación, digestión anaerobia y filtros biológicos. Aunque muchas empresas han fortalecido sus sistemas de tratamiento, el cumplimiento de la Resolución 631 de 2015 continúa siendo un desafío, especialmente para pequeñas y medianas industrias.

El sector agrícola también contribuye al deterioro del recurso hídrico mediante la escorrentía que transporta nutrientes provenientes del uso de fertilizantes. Este fenómeno favorece la eutrofización de ríos, lagos y embalses, afectando la biodiversidad y la calidad del agua. Soluciones como humedales artificiales, biofiltros y prácticas de agricultura sostenible permiten reducir estos impactos.

Finalmente, las aguas residuales hospitalarias requieren un manejo altamente especializado debido a la presencia de microorganismos patógenos, residuos farmacéuticos y contaminantes emergentes. Tecnologías como la ozonización y la radiación ultravioleta resultan fundamentales para garantizar una adecuada desinfección antes de su disposición final.

El gran reto del tratamiento de aguas residuales en Colombia

Para responder a estos desafíos, el Plan Maestro de Aguas Residuales (PMAR) 2020-2050 busca ampliar la cobertura del tratamiento, fortalecer el seguimiento a los grandes generadores de vertimientos y promover el reúso del agua bajo principios de economía circular.

Sin embargo, el desafío no consiste únicamente en construir nuevas plantas de tratamiento. También implica garantizar que los municipios con menor cobertura cuenten con infraestructura adecuada, acceso a financiación, asistencia técnica y tecnologías acordes con las características de cada tipo de corriente.

Si bien ciudades como Bogotá, Medellín y Cali han realizado importantes inversiones en saneamiento, numerosos municipios aún enfrentan dificultades para implementar y mantener sistemas eficientes de tratamiento. Reducir esta brecha exige una articulación entre el sector público, la industria, las autoridades ambientales y la academia, con el propósito de impulsar soluciones sostenibles que respondan a las necesidades de cada territorio.

Un compromiso con el futuro

El tratamiento de las aguas residuales no admite soluciones universales. Cada corriente presenta características particulares y requiere tecnologías específicas para minimizar su impacto sobre el ambiente y proteger los recursos hídricos.

El futuro de la gestión del agua en Colombia dependerá de la capacidad de integrar infraestructura, innovación, regulación y compromiso ambiental. Solo mediante una gestión diferenciada de las aguas residuales será posible fortalecer la economía circular, mejorar la calidad de las fuentes hídricas y avanzar hacia un desarrollo verdaderamente sostenible.